| País | Nueva Zelanda |
| Región | Isla Sur — Región de Southland |
| Tipo de espacio | Parque Nacional |
| Superficie | 12.607 km² |
| Declarado | Parque Nacional 1952 Reserva de la Biosfera 1990 |
| Patrimonio UNESCO | Sí — desde 1990 |
| Mejor época | Noviembre a abril (verano austral) |
| Dificultad de acceso | Baja — vuelo a Queenstown |
Parque Nacional de Fiordland: donde los fiordos tocan el cielo de Nueva Zelanda
El Parque Nacional de Fiordland es el parque nacional más grande de Nueva Zelanda y uno de los ecosistemas más extraordinarios y menos alterados del planeta. Situado en el extremo suroeste de la Isla Sur sus 14 fiordos esculpidos por los glaciares del pleistoceno crean uno de los paisajes costeros más dramáticos e impresionantes del mundo. El Parque Nacional de Fiordland fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1990 como parte del Te Wahipounamu — Suroeste de Nueva Zelanda, uno de los mayores sitios Patrimonio Mundial del hemisferio sur.
El nombre maorí del lugar más famoso del parque lo dice todo. Milford Sound o Piopiotahi en maorí significa el lugar donde cantan los piopios. Aunque el piopio está ahora extinto la magia del lugar persiste intacta. Sus paredes de granito que caen verticalmente al mar desde alturas de hasta 1.200 metros, sus cascadas permanentes que se multiplican después de cada lluvia y la presencia constante de delfines, pingüinos y focas en sus aguas crean una experiencia de naturaleza que Rudyard Kipling describió como la octava maravilla del mundo.
El Parque Nacional de Fiordland recibe más de 7.000 milímetros de lluvia al año en sus zonas más húmedas convirtiéndolo en uno de los lugares más lluviosos del planeta. Esa lluvia extrema alimenta la vegetación más densa e impenetrable de Nueva Zelanda y mantiene las cascadas activas durante todo el año.
«El Parque Nacional de Fiordland recibe hasta 7.000 milímetros de lluvia al año. El día que llueve en Milford Sound no es un mal día. Es el día en que las cascadas se multiplican hasta cubrir cada centímetro de las paredes de granito. La lluvia no arruina Fiordland. Lo completa.»
Qué ver y hacer en el Parque Nacional de Fiordland
El Parque Nacional de Fiordland concentra algunas de las experiencias de naturaleza más extraordinarias de Nueva Zelanda.
Milford Sound es el destino más visitado del parque y uno de los más fotografiados del mundo. Los cruceros que navegan por el fiordo entre paredes de granito de 1.200 metros de altura con la cascada de Stirling Falls cayendo directamente sobre la cubierta del barco son una experiencia que ninguna fotografía puede reproducir completamente. Los delfines que nadan junto a la proa y los pingüinos de ojillos amarillos que descansan en las rocas completan el espectáculo.
El Milford Track es considerado el mejor trekking del mundo por muchos expertos. Esta ruta de 53 kilómetros y 4 días atraviesa el corazón del Parque Nacional de Fiordland desde el lago Te Anau hasta Milford Sound cruzando el paso de MacKinnon a 1.154 metros con vistas panorámicas de los Alpes del Sur. Requiere reserva con mucha antelación ya que el número de senderistas diarios está estrictamente limitado.
Doubtful Sound o Patea en maorí es el fiordo más profundo y más remoto del parque. Tres veces más largo que Milford Sound y mucho menos visitado es para muchos la experiencia más auténtica e impactante del Parque Nacional de Fiordland. Solo se accede en barco cruzando primero el lago Manapouri.
El lago Te Anau con sus cuevas de gusanos luminosos accesibles en barca es una de las experiencias naturales más surrealistas del parque. Miles de pequeños organismos bioluminiscentes iluminan el techo de las cuevas como un cielo estrellado invertido bajo el agua.
«El Milford Track lleva siendo elegido el mejor trekking del mundo desde 1908 cuando una periodista lo describió así por primera vez. Más de un siglo después nadie ha encontrado argumentos suficientes para quitarle el título.»
Fauna y flora del Parque Nacional de Fiordland
El Parque Nacional de Fiordland alberga una fauna y una flora de una singularidad extraordinaria. El aislamiento geográfico de Nueva Zelanda durante 80 millones de años ha dado lugar a un ecosistema donde las aves tomaron el papel que en otros continentes ocupan los mamíferos terrestres creando especies absolutamente únicas que no existen en ningún otro lugar del planeta.
Fauna
La fauna del Parque Nacional de Fiordland refleja la extraordinaria singularidad del ecosistema neozelandés. Con más de 700 especies de plantas nativas y decenas de especies de aves endémicas el parque es uno de los refugios de biodiversidad más importantes del hemisferio sur y un laboratorio natural único para el estudio de la evolución insular.

Kiwi austral — Apteryx australis
El símbolo nacional de Nueva Zelanda y una de las aves más extraordinarias del planeta habita los bosques del Parque Nacional de Fiordland. El kiwi es el único ave conocida con orificios nasales en la punta del pico lo que le permite olfatear las lombrices que constituyen su alimento principal bajo tierra. De hábitos estrictamente nocturnos es prácticamente imposible de ver en libertad pero su silbido característico es el sonido más emblemático de los bosques del parque. Sus huevos son los más grandes en proporción al tamaño corporal de cualquier ave del mundo llegando a representar el 20% del peso total de la hembra. Especie vulnerable.

Kakapo — Strigops habroptila
El loro más pesado del mundo y el único loro completamente incapaz de volar. El kakapo es también nocturno, solitario y el ave más longeva del planeta pudiendo vivir más de 90 años. En el Parque Nacional de Fiordland estuvo al borde de la extinción total con apenas 51 ejemplares supervivientes en los años 90. El programa de conservación más intensivo de Nueva Zelanda ha conseguido llevar la población por encima de 200 ejemplares actualmente todos monitorizados individualmente con transmisores. Especie en peligro crítico de extinción.

Delfín de Hector — Cephalorhynchus hectori
El delfín más pequeño y más amenazado del mundo. Sus aguas costeras del Parque Nacional de Fiordland son uno de sus últimos refugios. Con apenas 7.000 ejemplares estimados en la costa de Nueva Zelanda el delfín de Hector es endémico exclusivo de estas aguas y su característica aleta dorsal redondeada que recuerda a las orejas de Mickey Mouse lo hace inconfundible. Los cruceros por Milford Sound y Doubtful Sound tienen avistamientos frecuentes que son siempre uno de los momentos más emocionantes de la visita. Especie en peligro de extinción.
Flora
La flora del Parque Nacional de Fiordland es una de las más densas y menos alteradas del planeta. Los bosques templados lluviosos que cubren las laderas del parque son ecosistemas de una complejidad extraordinaria donde los helechos arborescentes, los musgos y las plantas epífitas crean capas de vegetación superpuestas que prácticamente no dejan pasar la luz hasta el suelo.

Podocarpus totara — Podocarpus totara
Uno de los árboles más sagrados para los maoríes y uno de los más antiguos e imponentes de los bosques del Parque Nacional de Fiordland. El totara puede vivir más de 1.000 años y alcanzar los 35 metros de altura. Su madera rojiza extremadamente durable fue utilizada durante siglos por los maoríes para construir sus canoas de guerra. Los ejemplares más antiguos del parque son testigos vivientes de más de un milenio de historia de Nueva Zelanda. Especie protegida.

Helecho plateado — Cyathea dealbata
El símbolo nacional de Nueva Zelanda y el emblema más reconocible de la flora del Parque Nacional de Fiordland. Este helecho arborescente puede alcanzar los 10 metros de altura y su característica cara inferior plateada de las frondas refleja la luz de la luna con una intensidad que los maoríes usaban como señal de orientación en los bosques nocturnos. Sus frondas pueden medir hasta 4 metros de longitud y crean esa atmósfera de bosque prehistórico que hace del Parque Nacional de Fiordland uno de los paisajes más evocadores del planeta.



Cómo Llegar
El acceso al Parque Nacional de Fiordland se hace a través de Queenstown el centro turístico más importante de la Isla Sur de Nueva Zelanda. El Aeropuerto Internacional de Queenstown tiene vuelos directos desde Auckland, Wellington y Christchurch con una duración de entre 1 y 2 horas. Desde Europa el acceso a Nueva Zelanda requiere escala en Singapur, Hong Kong o Sydney con una duración total de entre 24 y 28 horas desde España.
Desde Queenstown el trayecto en coche hasta Te Anau la ciudad base del Parque Nacional de Fiordland es de aproximadamente 2 horas por la autopista SH6. Desde Te Anau la carretera de Milford Sound con sus túneles, pasos de montaña y vistas espectaculares es en sí misma una de las experiencias más extraordinarias del parque con otros 120 kilómetros y 2 horas de recorrido.
Las visitas a Milford Sound pueden hacerse también en excursión de día desde Queenstown aunque la experiencia más recomendable es alojarse en Te Anau y dedicar al menos dos días al parque.
Alojamiento: La ciudad de Te Anau es la base más conveniente con una oferta de alojamiento para todos los presupuestos. Dentro del parque el Milford Sound Lodge directamente en el fiordo es el alojamiento más emblemático.
Para consultar información sobre el Milford Track, condiciones de acceso y reservas en el Parque Nacional de Fiordland consulta la web oficial del Departamento de Conservación de Nueva Zelanda.

